sábado 17 de octubre de 2009

Aquella mañana sintió un helor gélido que desde la garganta penetraba desconsiderado, en su pecho. Había llegado el frío, y con él, una inminente dósis, aunque ajustada, de aflicción, pereza y desidia, se instalaría en ella hasta el comienzo de la primavera.

Era el mes de noviembre, el momento de volver a la nostalgia, y apearse en los propios pensamientos, revisarlos, ordenarlos, dejarse embriagar por ellos...

Recordó la casa que un día fue escenario de su primera novela, y aunque había pasado mucho tiempo desde la última vez que escribió, en su memoria, cada taza de café continuaba en el mismo sitio, "Para Elisa" sonaba en el salón, el olor a madreselva se introducía sin compasión por los ventanales, y Carles fumaba un cigarrillo mientras pensaba en la mujer con la que compartía un tremendo secreto.

Sintió nostalgia por la paleta de pintor, el azul de sus cuadros, y el sonido de "Las olas" en su mente, pero no quiso volver...

Ahora estaban La señorita Olenska y Alicia. La cafetera volvió a calentarse. Había niños y nuevas canciones, un nuevo amor...






sábado 26 de septiembre de 2009

Como la taza que perdió su asa en una caída,
o el trasto relegado a una esquina del cajón,
así, aquí, donde sólo hay música.

Como un libro sin título,
la camisa sin botón,
así, aquí, es todo cuanto existe.

Como un reloj sin agujas
o la carta sin dirección
así, aquí, donde nadie llega.

Como un lápiz sin punta,
o una fiesta sin pastel
así, aquí, donde todo es fútil.

Como el cielo sin estrellas,
y un vino sin alcohol
así, aquí, sólo yo.



martes 8 de septiembre de 2009

Lejos,
indeseablemente lejos.


martes 21 de julio de 2009

Y sé que siempre he sido así,
que no tengo remedio...
Ni lo quiero tener.

miércoles 24 de junio de 2009

Pierdo el tiempo pensando en lo esencial
que a veces dejo pasar...

Cuántos instantes he ignorado ya
capaces de haberme cambiado...

miércoles 10 de junio de 2009

Azul oscuro, casi negro

El olor de mil flores,
algunos días de primavera,
y el negro teñido de azul...
es todo cuanto encontré
pero allí,
no crecían las margaritas.

miércoles 20 de mayo de 2009

No quiero coleccionar verdades perecederas
ni sentir mi ánimo subyugado.

No quiero silencios futiles
ni palabras vanidosas.

No quiero.

No quiero verter mis deseos
en frascos rotos,
ni ver mi azul consumirse.

No quiero encontrarme en otros ojos
ni ver morir nuestro amor.

No quiero.

No quiero tener que cambiar mis sueños
ni dejar de sembrar otros nuevos.

No quiero olvidar mi presente
ni detenerme en el pasado más allá de unos segundos.

Quiero saber quién me aguarda al otro lado del espejo
y saber dónde refugiarme cuando hay tormenta.

Quiero callar tus ruegos
avivar tu fuego
ser tu luz

Quiero seguir queriendo.