sábado, 29 de diciembre de 2007

Tú princesa, que mi amor procuras


Elfos, ninfas, patos, popstars, bufones, animales de magia desorbitada, personajes noctámbulos, faisanes y demonios! En respuesta a vuestras palabras, me siento en deuda con todos ustedes.

Unas palabras tildadas de sinceridad, altivez y mi siempre dosis de surrealismo, sutil sarcasmo y toque siniestro, van dedicadas para todos vosotros, alimañas del museo de mis sueños. Grandes sois, personaje dantesco habéis creado...

Una mente tormentosa, un submundo tétrico, pero lleno de aspiraciones y buenos propósitos, allí descansa hambrienta de sueños, mi mente timorata, que, aún arropada con melancólico ajuar, comulga ansiosa la verdad déspota que alberga vuestro ser más oculto.

No temáis, yo casi lo he logrado. He sucumbido a la dicha, a la felicidad extasiada que me otorgais en cada encuentro, a través de vuestras palabras. He conseguido seguir literalmente el camino que me habéis trazado, como el niño autista que sigue rigurosamente aquello que oye de fondo. Ahora no me puedo detener, pero deseo retener este momento de gloria, y frenesí.

Os corono en mi honor, honra y estima os merezco.

¿Qué tengo yo princesa que mi amor procuras?

"Me calaste hondo y ahora me dueles, si todo lo que nace perece del mismo modo, un momento se va y no vuelve a pasar". (Enrique Ortiz).




miércoles, 19 de diciembre de 2007

Mis deseos para el 2008

Ha llegado el momento, ese espacio de tiempo que abarca los últimos días del año, para madurar deseos, elaborar planes, y ser realista... soñar lo imposible. Ahí va mi propuesta para el próximo 2008.

Deseo que Shuarma encuentre un letrista, y que abandone los ejercicios espirituales, que si bien, pueden ser un gran antídoto para apaciguar el alma, no resulta un método demasiado adecuado para lograr adeptos poco ineptos.

Caminar junto a Leli Laura, mientras ella, enfundada en un maillot fucsia y unos calentadores turquesa, emula a la mismísima Madonna, y yo danzo indecente, pero feliz como Paulina.

Sería un acto heróico ver concluída o al menos continuar "la novelita familiar", que un día tomó forma, y hoy parece haber padecido de muerte súbita.

Pintar un cuadro surrealista, donde el automatismo psíquico desborde el lienzo, eludiendo todo propósito moral o estrictamente estético.

Dejar que las señales que un día auguraron mi porvenir y hoy han interceptado mi vida, se hagan patentes, se manifiesten, o al menos den sentido a este modo de vida absurdo, sujeto a la influencia de la prestidigitación.

Tener de vuelta a aquellos que un día decidieron dar la vuelta al mundo sin Wily Fog.

Encontrar un local alternativo a Almi donde disfrutar las Saturday Nights.

Que Felices encuentre un nuevo Fiestas en la pecera.

Espero que el sofá que ahora reemplazará a las cunitas, continúe otrogándome un sueño placentero en las noches de resaca.

Deseo encontrar un libro que me devuelva la sensación de integridad que sólo la lectura de Madamma Bovary, Rojo y Negro, Las olas o Jane Eyre, han sido capaces de transmitirme.
O entusiasmarme con una película, pero sin que llegara a ser mi favorita.

Me encantaría disfrutar de TU compañía en el 2008, junto a una deliciosa copa de vino.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Enrique Ortiz de Landazury


Como personaje extraído de una obra de Oscar Wilde, te eriges en el súmmum del despotismo, danzando diligente por doquier.

Soberbio, egregio, extremo, grandioso para algunos, alma de fantoche para otros. Tu insolencia les desquicia, provocando fiebre. Nunca comulgó la tibieza tu ser osado.

Maestro de extravagancia, aprendiz del caos, siempre desatando furia en lo ajeno.

Miles de miradas siguen ansiosas tu baile allá en lo alto, en el escenario, territorio inalcanzable, distancia que te otorga el título de estrella. Una boa de color cuervo, arropa tu sutil figura. Tu sombra reproduce manierismos breves, precisos, firmes, no podrían ser otros los gestos de un personaje dantesco. Los dedos lucen tersos el recorrido mal trazado del oscuro esmalte. Indumentaria de caballero, artilugios de galán.

Tu carisma fluye perenne por las aguas de tu fuente, palabras de terciopelo yacen apeadas en tu jardín, esperando trémulas que las riegues con una preciosa melodía.

Me entregué al sortilegio de tus letras. Desde entonces vivo anclada en tu mundo cerril, presa de tu desparpajo insolente. Seguirás encandilando con el imperio de tus canciones, reinarás en la disconformidad, brillarás como una estrella, serás recordado con un pseudónimo, el de Bunbury.

martes, 11 de diciembre de 2007


Las olas rompen con furia, pariendo el manto opalino que ahora baña nuestros pies.
Siento la libertad de un día de playa.

Mi mirada se detiene en tu rostro. No carece de hermosura, a pesar de que la edad y las inclemencias de una vida impetuosa surcan por él perennes. Me regalas tu sonrisa de almíbar y tu candor labriego.

Arropados por la brisa, la calidez de un sol de mayo, y el ruido intermitente del mar, emprendemos el viaje a ninguna parte.

Es un momento de color cáscara de huevo. Dalí y Gala bailan por un instante en mi mente. Su recuerdo lleva consigo la memoria de un ayer anhelado, mas hoy manifiesto.

Vuelvo la vista, atrás queda una ristra interminable de pisadas, son pasos henchidos de ilusión, entusiasmo, dicha.

Caminamos hacia adelante, todavía queda un largo trecho por recorrer. La playa sigue ahí para tí, para mí.

Una gaviota nos sobrevuela. El influjo del prestidigitador parece patente. ¿Vestigio de plenitud presagiada?.


sábado, 24 de noviembre de 2007

La niña del maillot fucsia y los calentadores turquesa.


Danzando en un vaivén inexorable,
delirante carta de presentación.

Caminas con paso firme
abrumada por el desconcierto
de tu ser desconcertante.

Artista malabarista
siempre adulando al espectador
con tu estandarte,
que es virtud de dominio.

Quién creyera que ansías ser ella.
y bailar por las aceras con tal apariencia,
lucir un maillot fucsia
y unos calentadores turquesa.

Qué vértigo me produce la sensatez
de tu ser insensato.

¿Quién te creyera cuerda
si conociera tu identidad verdadera?.

¿Seguirás niña
intentando serte infiel a tu manera
ocultando tu maillot
bajo correcta vestimenta?

¿U osarás a erigirte como ella
subiéndote en cada escenario
con iniugualable cualidad de estrella,
y emular su talento
luciendo un maillot fucsia
y unos calentadores turquesa?




jueves, 22 de noviembre de 2007

La imperfección de un león domado


Confeccioné mi ser
con esquirlas de tu discurrir intermitente.

Mi llegada no pasó inadvertida
Desvelé vuestros sueños
con mi rugir beligerante
restando sosiego a lo que pudo ser dicha.

Esgrimí mi empeño
para conquistar mis deseos.
Torturé al que quiso obviarlos
usando tretas pueriles
con que frenar mi furia perenne
para así obtener frugal alivio.
Me enseñastéis a correr con lobos
comulgué tu libertad, salvaje.
Aprendí a huir de la mediocridad
que viste al animal doméstico y civilizado.
Traté de ahuyentar convencionalismos
sustentados en engreída ordinariez.

No intesteis domarme,
si algún día frena el rugido
no os congratuléis
el león habrá muerto.





martes, 20 de noviembre de 2007

De Gala se tiñe el deseo


Erigida frente al lienzo, descansas
esperando que su mano
trace la figura de tu cuerpo.

Ilusión de terciopelo,
maraña riscosa en su delirio
enredaste su sentir
y su ser altanero.

Fuiste su sombra,
su más anhelado deseso
seguidora devota
compatriota de sus sueños.

Paristeis un excéntrico universo,
artificio de taxidermia, rareza e ingenio
siempre envueltos
en surrealismo extremo.

Lograste, Gala, lo que yo más quiero.
ser su centro, guía, y sino
compatriota de sus sueños.






lunes, 19 de noviembre de 2007

El influjo del prestidigitador


Sortilegio de egregio ensueño...
Designio que embauca el alma
con su candor labriego.

Delirio de egregio ensueño,
pintaste el lienzo de anhelo
esperanza que hoy congelada,
busca tu candor labriego.

No llegas, te espero.
Incoherencia de mi ser alterno

jueves, 8 de noviembre de 2007

Lady Blue


De las paredes, lo único que prendía era aquel extraño cuadro de tonos azulados al que, a pesar del tiempo, mi mente timorata, todavía no había logrado acostumbrarse. En él, la figura de una mujer desnuda ocupaba la casi totalidad del lienzo. Aparecía sentada en el centro de la composición, apoyada con su brazo izquierdo sobre la tierra cetrina, de modo que su cuerpo, pintado de azul celeste intenso, quedaba ligeramente inclinado hacia el lado siniestro. El mayor contraste con aquellas tonalidades, lo imprimía el color negro de su pelo encrespado. Aparecía toda ella de espaldas al espectador, de modo que no resultaba sencillo vaticinar emoción alguna en su rostro.