viernes, 7 de marzo de 2008

azul claro casi etéreo

Un vestido azul claro,
casi etéreo.

Así llegaste,
así te advierto,
con un vestido azul claro,
casi etéreo.

Quién pensara
que arribarías una mañana de invierno,
durante el último verso,
cuando lucía el sol, sin frío ni viento.

Llenaste el cesto de lavanda,
pintaste las paredes de un nuevo color,
cambiaste el perfume
y eliminaste la hojarasca
la casa,
inerme duerme ya

Te encuentro en la virtud de tu discurso
y en el silencio de tu apariencia,
en la alcoba o la alacena.

Mujer valerosa,
temerosa de su ser trémulo
no te angusties
tu dualidad deviene en don.

Un vestido azul, casi etéreo
mientras...
las olas rompían en la orilla.

1 comentarios:

el guardian de tu piel dijo...

Voy a besarte como quiere tu abuelita,
las manos quietas tiernamente en la mejilla,
y en mi chabolita romperme la voz ,
aullando una historia de amor,
buscando tu estrella no encontré ninguna,
y folle con la luna en tu honor.
Voy a embriagarme con tu piel y con tu cara,
ni marranás ni revolcones a la brava,
ni besos con lengua ni noches de alcohol,
ni abrirse de piernas en cada rincón,
partirse en canal,
poner corazón para dos.