Cuando entre guisantes encuentras al pariente de artista,
cuando entre copas hallas designio de herencia literaria,
cuando entre mar navegas y entre naranjos juegas al escondite.
El erizo se escabulle en mi mano de sangriento satén
y el grano se esparce en leve murmullo.
Nos buscas entre el jazmín,
y me encuentras entre risas y el dulce temor a ser encontrada.
El tiempo no ha restado candor a vuestro ser incólume,
pero sí inocenica, e incluso un ápice de dicha.
Guardo intacto vuestro recuerdo en la arena,
jugando a princesas entre olas y alcohol
entre la palabra absurda
y la sentencia verdadera.
Os llevo conmigo siempre,
aunque a veces el adolecer de la adolescencia
haya resultado amargo.
Sois levedad en mi ser altanero
y orgullo en mi suerte adversa.
viernes, 2 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)