Olvidamos poner las cartas sobre la mesa...
Me pierdo en súbito despertar
de glorioso terciopelo añil.
Me brindas el candor que escapa
de mis deseos volitivos
invadiendo una esfera recubierta
de curiosa vanidad.
En tu jugo deletéreo
me pierdo,
sólo por un segundo,
pronto volveré a despertar
olvidando que fuiste almacenaje
en mi ser impelido.
Te encontraré de nuevo
entre naipes,
mientras barajo tus cartas...
miércoles, 23 de julio de 2008
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