miércoles, 1 de octubre de 2008

De nuevo el lienzo,
con su trazo impetuoso,
áspero, añil ... indómito
serenamente desapacible
ansía alcanzar mis sórdidas manos.

Tal vez el olor a salitre
Tal vez las tardes de hastío
en un paisaje desolador.

De nuevo el ansia
por la palabra escrita.

Jugando a disfrazar el perverso frío
de oportunidad.
y la soledad de avance.

Luchar por conseguir la calidez del terciopelo
el valor de la primorosa daga
la persistencia de la memoria...