Por encima de mi cabeza, caminas
Ni siquiera pronuncias tu nombre
y yo sucumbo a tu delirio
pues no considero tu pensamiento
mas que herramienta fortuita
heroína de mis sueños.
Acaso te has preguntado si deseo comulgar tu ser profuso, moral, incólume?
Yo no ansío tu perfección, tu verdad...
Sólo aspiro a vivir el ahora,
bendecir mi presente con mi dicha inatenta, mi ser impreciso
No deseo perfección, ni aspiro aceptación ajena
anhelo la inexperiencia
la incorrección, ser equívovo
lado opuesto a la razón,
como él, deseo recibir su potestad suprema,
la de un sabio forjado a duras penas,
sólo deseo burlar el vaticinio de la experiencia
actuar ante el infortunio
Que el errar maldito me subleve a su designio
deseo caminar a ciegas entre el mal y la tentación
No tengo vértigo,
Únicamente tu mente meticulosa temo
No hay razón que me convezca
No hay lecho donde yacer
ya nada me importa
Has desprestigiado mi certidumbre
Lo has borrado todo
Nada ya queda
Sólo azufre y tu aliento putefracto.
Palabras henchidas de hipocresía
danzan al son de tu ser inerte
Irreal, apoteósico, tu final será calvario
al encontrar que sólo de deseos inmediatos vive el hombre
Imagino mi cuerpo derrumbado en el jardín prohibido
Nadie me avisó de su peligro
Me bato en un duelo silencioso
nadie puede ampararme
aunque aclamo ansioso tu nombre
No me escuchas
No importa
mi sino me obliga a soportar tu cruz, su cruz
La derrota te libera
Vuelves a ver el sol
Tu sonrisa sarcástica torna a tu faz
Has vuelto
y contigo las miserias se tornan sirenas
que elevan su cántico a tu desolado mar.
Qué infierno te posee?
Deseo, la noche te deje en vela
será tu más dulce condena
desabrido sabor.
viernes, 4 de enero de 2008
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