viernes, 11 de enero de 2008

En mis manos, un hatillo de estrellas
que me guía a tí mi amor.

En bolsillo guardo el mapa de tus sueños,
evitar que no me pierda.

Vuelve el dulce titilar
que torna el acebo en palacio de cristal.

¿Acaso eres rey de un reino visceral?