Ayer mientras mascaba flor de azahar, junto a la ventana, observé con mi catalejo a la niña del maillot fucsia y los calentadores turquesa. Como cada día, caminaba con destreza y aparentemente impasible, sobre el angosto bordillo de la jardinera. A sus espaldas cargaba una mochila de escarcha, en ella siempre guarda; un saquito de sagacidad, un tarrito de concentración, y una urna de cristal donde guarda a Petter Pan. Avanzaba despacio, con los brazos abiertos, en cruz, para evitar que la leve brisa desequilibrase su sutil figura.
El aire comenzó a agitar vigorosamente las ramas de los pinos, las piñas caían con ímpetu, reuniéndose con pinocha y antiguas compañeras. Oh! Ví a la niña trapecista tambalearse, pude sentir su temor, su rostro y sus gestos le delataban, quebrando su eterna apariencia imperturbable. Estos movimientos bruscos, despertaron a Petter Pan, que con furia comenzó a agitarse dentro de la urna. El orificio de salida cada vez estaba más próximo. Fue un momento decisivo, la niña del maillto fucsia y los calentadores turquesa tuvo que elegir... ¿Trató de evitar perder a Petter Pan?, (lo que supondría un riesgo añadido de perder el equilibrio y caer en el intento), o ¿Asumió la pérdida y continuó su camino de juegos malabares?.
Una década prodigiosa dará comienzo, en breves minutos, en tu transitar ferviente. Es un buen momento para ponerte el reloj en hora, y situarte en un hueco donde haya cobertura. Si los pequeños han de llegar, lo harán en los próximos 10 años.
Y en gallina ponedora te convertirás.
FELICIDADES!!.
miércoles, 23 de enero de 2008
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