Un vestido azul claro,
casi etéreo.
Así llegaste,
así te advierto,
con un vestido azul claro,
casi etéreo.
Quién pensara
que arribarías una mañana de invierno,
durante el último verso,
cuando lucía el sol, sin frío ni viento.
Llenaste el cesto de lavanda,
pintaste las paredes de un nuevo color,
cambiaste el perfume
y eliminaste la hojarasca
la casa,
inerme duerme ya
Te encuentro en la virtud de tu discurso
y en el silencio de tu apariencia,
en la alcoba o la alacena.
Mujer valerosa,
temerosa de su ser trémulo
no te angusties
tu dualidad deviene en don.
Un vestido azul, casi etéreo
mientras...
las olas rompían en la orilla.
Así llegaste,
así te advierto,
con un vestido azul claro,
casi etéreo.
Quién pensara
que arribarías una mañana de invierno,
durante el último verso,
cuando lucía el sol, sin frío ni viento.
Llenaste el cesto de lavanda,
pintaste las paredes de un nuevo color,
cambiaste el perfume
y eliminaste la hojarasca
la casa,
inerme duerme ya
Te encuentro en la virtud de tu discurso
y en el silencio de tu apariencia,
en la alcoba o la alacena.
Mujer valerosa,
temerosa de su ser trémulo
no te angusties
tu dualidad deviene en don.
Un vestido azul, casi etéreo
mientras...
las olas rompían en la orilla.