domingo, 15 de junio de 2008

Hapideivi, Beatriz!

Acudieron a la cita,
8:30 en la parte alta de un edificio de la ciudad.
Ganchitos y gominolas, aguardaban trémulos
en los platos, temerosos de su destino.
Había globos y comida, regalos, rifa,
y sólo música a veces.
El color rosa se tiñó de negro,
y el ropaje en cuero.
Sucumbimos al influjo del héroe.
12 campanadas han abierto hoy mis ojos,
sutileza y levedad del gato negro
embriagada mi alma.