Ni el tiempo ni la distancia
han logrado dulir tu recuerdo.
Tu risa brota
en la imagen que de tí conservo.
Una imagen opalina, fresca, límpida
con olor a lavanda.
Todavía nos queda conquistar Laponia
erigir un templo en el sur
y dominar las viñas.
Mantendré la esperanza intacta
hasta tu regreso
viernes, 18 de julio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)