
Compartir mi copa de vino
junto a tu taza de café.
Contemplar la luna de Valencia
desde la azotea de tu casa.
Encontrarte extasiada
en el último peldaño de la escalera.
Comer una sola vez al día,
si en la mesa me espera
uno de tus deliciosos platos de pasta.
Perderme de nuevo
en tus ojos infinitos...
El tiempo se consume.