No recuerdo si estas llaves abren aquel coche rojo, o la vieja caravana de mi izquierda.
He olvidado si me has regalado estas flores porque es nuestro aniversario, o porque cada día de camino a casa habitúas a traerme un ramillete de las más bellas que encuentras en el camino.
No sé con certeza dónde debo colocar estas chaquetas y faldas, ¿en un rincón de la buhardilla,
o sobre el galán de noche de la habitación?.
Desconozco si mañana tendré que acercarme a la ciudad para hacer una compra importante, o es un trayecto que hago a diario para llegar a la oficina.
Tampoco estoy convencida de si soy la dueña de este perro que me mira triste, o el pobre vaga perdido en busca de comida...
Vendrás a casa a dormir, o los martes es tu día de viaje de negocios?
El sonido del mar de fondo, forma parte de la recopilación de cds de relajación de la estantería, o es el chasquido de las olas rompiendo en la orilla?
Necesito saber si mañana debo hacer la compra en un supermercado, o acercarme a la tienda del señor Juan me será suficiente.
Los sábados por la noche, solemos salir con amigos de tu trabajo a lujosos restaurantes, o los disfrutamos bajo las sábanas enredados entre caricias y besos?
Y... el trozo de pastel de chocolate que ahora descansa sobre la encimera, es del que preparo cada domingo porque le encanta a nuestros hijos, o es del que compramos congelado?
Por cierto, tengo hijos?
martes, 31 de marzo de 2009
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