miércoles, 13 de enero de 2010

Para la niña del maillot fucsia y los calentadores turquesa

Ella ya no cree
porque alguien le dijo que ahora ya no es tiempo de bailar.

Ella ya no cree
porque algunos le llamaron de usted.

Ella ya no cree
porque no sabe leer en las miradas

Ella ya no cree
porque piensa que su maillot ha encogido y los calentadores ya no le hacen falta.

Ella ya no cree
porque ha olvidado... Ha olvidado las noches en el limbo, el olor a escenario, el sabor del backstage, el rock demencial, el ruido y la furia, el don del espionaje, a Boba y Enrique, Nacho, Cristina, y los que llegaron después.

Quizás a ellos alguien también les dijo que el tiempo de bailar llegó a su fin. Seguramente son tratados de usted. Tal vez vivan ajenos a ciertas miradas. Y posiblemente recibieron el consejo de cambiar los pantalones ceñidos y las botas por un traje y escarpines.

Pero lo cierto es que ellos siguen ahí, con nosotros, porque ellos creen.

Señorita, tenga usted fe!.







lunes, 4 de enero de 2010

De nuevo el rugido insolente,
y el gesto de desidia emergente
sin contención.

Discreta pero tenaz,
hoy sentí aflorar,
mi mitad más vil.

Jugo mordaz de desdén, infamia y perfidia
y extenuante desolación.
Juego emotivo
siempre ganador.