De nuevo el rugido insolente,
y el gesto de desidia emergente
sin contención.
Discreta pero tenaz,
hoy sentí aflorar,
mi mitad más vil.
Jugo mordaz de desdén, infamia y perfidia
y extenuante desolación.
Juego emotivo
siempre ganador.
lunes, 4 de enero de 2010
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