Acércate, sigiloso
para no turbar mi calma,
pero hazlo sin titubear,
para no crearme desconcierto.
Acude sin tardanza
porque mi tiempo de espera,
acaba.
Pero acude,
porque sólo a tí te espero.
La palabra, no me basta.
El silencio, no lo quiero.
Y de juegos, no es momento.
La verdad me acobarda
pero ante todo,
la prefiero.
domingo, 7 de febrero de 2010
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