domingo, 7 de febrero de 2010

Acércate, sigiloso
para no turbar mi calma,
pero hazlo sin titubear,
para no crearme desconcierto.

Acude sin tardanza
porque mi tiempo de espera,
acaba.
Pero acude,
porque sólo a tí te espero.

La palabra, no me basta.
El silencio, no lo quiero.
Y de juegos, no es momento.

La verdad me acobarda
pero ante todo,
la prefiero.







No hay comentarios: