Cuentan que, en las noches de verano, una dama vaga solitaria por las calles de la ciudad.
En estos tórridos días, en que todos bailan junto al mar, ella camina silenciosa buscándole.
Los que afirman que la han visto, dicen que viste de blanco, y su pelirroja cabellera cubre la mayor parte de su espalda.
Su paso es ligero, su mirada huidiza, cuentan. Son pocos los que aseguran haber visto su cara. "Al oír mis pasos y sentir que caminaba tras ella, giró lentamente la cabeza, y... oh! Dios mío!, nunca olvidaré la profundidad de aquellos ojos verdes". Así es cómo relatan su encuentro con la dama todos aquellos que dicen haberse detenido por un instante en su rostro.
Desde que él dejó una trenza negra bajo su almohada, ella va en su búsqueda, cada noche, en vano, pues ya han pasado muchos años desde que esto aconteció. Me han dicho que él era hermoso, un ángel, el más bello de todos...
domingo, 26 de junio de 2011
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