Aquella mañana la mujer se desnudó frente a aquellas flores, que ahora le parecían verdaderamente raras, las contempló por última vez dirigiéndoles una mirada compasiva y cabalgó en su caballo hacia la bola de azufre, el lugar al que, hace mucho tiempo debería haber llegado.
domingo, 5 de febrero de 2012
flores raras
... fue entonces cuando comprendió que aquel jardín que, con tanto esmero había cuidado durante los últimos años, no era más que un terreno empantanado escondido bajo un denso manto de flores artificiales que, en realidad, ni desprendían olor, ni requerían de su mirada atenta.
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